¡Hoy quiero volver al colegio! 11:28


Pensé que el paso del estado de niñez contemplativa que incubé por cuatro años quedaría atrás con el salto a la universidad, convirtiéndome en lago parecido a un adulto. No niego que visualmente fue fácil de conseguir, la cara de ogro y el ceño fruncido es fácil de manejar cada cinco o diez minutos.


Sin embargo, extraño la locura extrema y la impertinencia acentuada del colegio. Caminar por las calles taciturna, hablando con los fantasmas, mientras la vida sigue rápida y contradictoria al lado.


Extraño la fascinación con la que me mecían las hojas de los árboles en el patio del colegio, ese extraño olor a campo urbano y la lluvia de un paradero inexistente antes de llegar a mi hogar.